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LAS CLASES DE BALLET...

El ballet ya no es una actividad de escuelas especializadas, cada vez más centros y colegios lo ofertan como extraescolar, estando al alcance de todos, con un amplio horario a elegir y precios más reducidos. Gracias a esto, cada vez son más las niñas y niños que practican ballet, pero también cada vez son más, los que abandonan sus clases sin llegar a conocer y disfrutar todos los aspectos que ofrece la danza. A pesar de, que en niños y niñas de edades comprendidas entre 4 y 6 años, se enseña de una manera más lúdica, a través de juegos, historias o cuentos, donde el docente tiene que ser además de profesor, “ANIMADOR”, la técnica, la concentración, las posiciones estáticas, las repeticiones, las correcciones, etc, requieren un gran esfuerzo, y no todos los niños están dispuestos a seguirlo después de su jornada escolar. La falta de madurez puede ser una de las causas por las que el alumno no disfrute de la clase; son demasiado pequeños, vienen cansados, y no llegan a alcanzar esa satisfacción de saborear el esfuerzo. Por eso creo que es importante que escuchemos a nuestros hijos, que haya comunicación con el profesor y valoremos por ambas partes la adaptación al programa de aprendizaje del niño/a.

El comienzo e introducción en esta disciplina, es de suma importancia, para que puedan continuar durante años, divirtiéndose y adquiriendo todos los beneficios que esta disciplina aporta. Si el niño o niña se siente obligado, lo acabará dejando, perdiendo el interés y sin posibilidades de retomarlo más adelante.

Todos los padres deberíamos saber, que lo que vemos en un espectáculo de danza, es el resultado de un trabajo largo, lento y constante. La clase de ballet es muy distinta al trabajo escénico, y por eso muchos niños/as que comienzan el curso emocionados, se van desanimando y desilusionando al ver, que lo que ellos ven en el teatro o en la tele, poco tiene que ver con la clase de ballet. Muchas veces apuntamos a nuestros hijos a ballet, convencidos y seguros de que le va a encantar, ya que en su casa no para de bailar. Pero hay que saber, que esos bailes libres que pueda realizar en casa, con su música y sin que nadie le dirija, no es lo que se va a encontrar en su clase de ballet. Una clase divertida, sí, pero también dirigida, con partes creativas y otras más técnicas.

Por otro lado, cada vez son menos los alumnos que deciden hacer de la danza su profesión, los maestros lo sabemos, y hemos actualizado nuestro método de enseñanza. No ser menos exigentes en nuestras clases, pero sí más flexibles. Saber que si un niño/a falta a su clase por un cumpleaños, por ejemplo, no va a pasar nada, no se le va a penalizar. Pero también hay que tener en cuenta la falta de asistencia prolongada, pudiendo ser otra causa de desmotivación para el alumno, perdiendo el hábito de disciplina, descolgándose de sus compañeros y encontrándose fuera del entorno.

En las diferentes etapas hay muchos cambios, físicos y psicológicos, los cuales podrán afectar a su clase de ballet. En edades comprendidas entre los 9 y 12 años, los niños/as atraviesan una transición de la infancia a la pubertad, donde el grupo de amigos adquiere gran relevancia. El profesor tiene un papel importante, conocer a sus alumnos, empatizar con ellos y crear un ambiente grupal, para que ningún alumno se pueda sentir incómodo. Y vuelvo a recordar la importancia de conexión y comunicación entre padre-alumno-profesor, puesto que hay muchas ocasiones, en las que el problema o conflicto no se origina dentro de la clase.

Quiero trasmitir mi entusiasmo y vocación por la danza. Además, aclarar que esto es una opinión personal, desde mi punto de vista y experiencia como profesora y madre.

Marta S. Toledo
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TRABAJO DE EN DEHORS EN BALLET:

Todos los que hemos estudiado ballet desde pequeños, recordamos aquellas frases de "mete el culo y la tripa". Está claro, que en edades tempranas, tienes que enseñar y corregir de una manera más visual, donde el niño o niña lo vea, lo entienda y lo sienta.

Pero en cuanto ese alumno comience a ser consciente de su musculatura hay que empezar a trabajar el en dehors desde su origen, desde la articulación de las caderas.
Un error muy común es trabajar esa rotación desde los pies, enseñando al niño o la niña las posiciones (primera, segunda, etc…), llevando toda la atención a los pies, descuidando las caderas y a la larga provocando lesiones de rodilla.

Otro error que podemos cometer, pensar simplemente en apretar el glúteo, ya que automáticamente, activaremos la musculatura superficial, la cual nada tiene que ver con el en dehors. Esta musculatura se encarga, entre otras funciones, de llevar la pelvis a una retroversión, una posición incorrecta para ejecutar correctamente la técnica de la danza clásica.

Por eso hay que centrarnos en la musculatura profunda:
En las capas más profundas se encuentran seis músculos que son los encargados de realizar rotación externa en la cadera. Estos son los músculos encargados de realizar el en dehors: el Piramidal de la pelvis (muy importante), los Géminos superior e inferior, los Obturadores interno y externo y el Cuadrado Crural. Para sentir y fortalecer estos músculos es necesario realizar ejercicios en el suelo y tratar de colocarse en Primera Posición sintiendo DESDE LOS HUESOS la rotación.

Si el alumno logra tomar conciencia de este importante aspecto de la danza con un trabajo lento y paciente obtendrá excelentes resultados.

Marta S. Toledo
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CLASES DE BALLET INICIACIÓN ADULTOS!!!

Hace años, el ballet se definía como una danza clásica y artística, caracterizada sobre todo por la delicadeza de sus movimientos.

En la actualidad, este arte o disciplina, se observa desde otra perspectiva.

El ballet clásico hoy en día, es considerado 100% un deporte de élite.

Por eso cada vez son más, las personas que dedican sus horas de deporte al ballet.

Dentro de los beneficios, podemos destacar:

-Aumenta la flexibilidad y control corporal
-Ayuda a tonificar los músculos
-Fortalece el torso y las piernas
-Mejora la postura, aliviando dolores
-Estiliza la figura
-Crea un hábito de obediencia y disciplina.

 Marta S. Toledo
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TRANSVERSO DEL ABDÓMEN

Este músculo es primordial porque permite que los demás músculos de la zona ( lumbares, psoas, erectores de la columna, etc...) se puedan ocupar de sus funciones principales y no tengan que hacer trabajo extra, evitando sobrecargas, lesiones y molestias en general.

El músculo transverso del abdomen forma una faja alrededor de la cintura, desde la zona lumbar hasta la abdominal.

Es el músculo más olvidado entre los abdominales, ya que se encuentra en la profundidad de la zona media y resulta poco visible y por esta razón suele pasar desapercibido.

Sin embargo, es de real importancia si queremos lograr un vientre plano y saludable.

El problema viene al intentar localizarlo, ya que se encuentra en una zona interna.

Para ubicarlo, lo más fácil es tumbarnos boca arriba con las rodillas flexionadas, colocar las puntas de los dedos sobre las espinas ilíacas (los huesos de la cadera) y toser.

Al localizar el músculo, nos resultará más sencillo contraerlo y ser conscientes. Aprovecharemos en la exhalación a maximizar esa contracción.

 Marta S. Toledo
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EL BALLET, LA GRAMÁTICA DE TODOS LOS LENGUAJES DE LA DANZA

“La danza clásica tiene que alimentar. Sin el ballet clásico no se puede tener una técnica múltiple. El ballet es la gramática de todos los lenguajes de la danza. Si sabemos utilizar bien esa gramática y la llevamos a otros lenguajes, con el respeto que se merece todo trabajo, se pueden llegar a cosas maravillosas. Ya que hoy no solo contamos con la técnica clásica, esa es la base, se llegan a hacer cosas muy interesantes y muy saludables artísticamente"

Héctor Zaraspe
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¿¿¿DEBEMOS ESTIRAR LOS ISQUIOTIBIALES???

Una de las primeras acciones que muchas veces realizamos al encontrarnos un músculo tenso y doloroso es estirar… ¿no?. En el siguiente post os dejamos una reflexión muy interesante que indica que es mejor NO hacer esto, pues hay bastantes posibilidades de empeorar el problema, no mejorarlo.
Estructura VS Función
Antes de explicar el por qué, vamos a definir dos conceptos importantes muy usados por fisioterapeutas y entrenadores: estructura y función. La estructura es el “hardware” físico que usamos para movernos: huesos, músculos y el tejido conectivo. La función es la habilidad para sentir y controlar la estructura física, que está gobernada por el sistema nervios, o bien, podríamos considerarlo el “software” del cuerpo.
Utilizando esta terminología, imagina ahora que necesitas solventar un problema con tu ordenador, necesitas saber si necesitas hacer cambios en el software o en el hardware. Lo mismo ocurre con el cuerpo. Así que imagina que tus isquiotibiales están rígidos cuando corres: ¿sería un problema del hardware o del software? ¿Estructura o Función?
Deformando la estructura
Hagamos un aproximación sobre la estructura primero, pues es la primera manera en la que solemos pensar. Desde este punto de vista, el diagnóstico es simple y mecánico. Si los isquiotibiales se sienten rígidos y doloroso es porque están demasiado acortados. La solución también será simple y mecánica. Los isquiotibiales pueden físicamente ser más largos si los estiro. Al principio estos cambios en la longitud son elásticos y además temporales, pero si estiramos ,ás fuerte y durante mayor tiempo entonces podría llegar a ser algo quizá algo más permanente. Con esto, tenemos unos isquiotibiales más largos. ¿Hemos solventado el problema?
Esto depende de varias cosas por supuesto, pero lo más probable es que lo hayamos empeorado. Ahora veamos la perspectiva funcional para comprender como quizá estirar no haya sido la mejor de las ideas.
Las reglas del Sistema Nervioso
Es importante recordar que el sistema nervioso tien control completo sobre cómo se siente y se mueve el isquiotibial. En sí, se trata de un “trozo de carne”. Es este sistema nervioso el que decide si el músculo debe alargarse o acortarse y si se siente rígido o doloroso cuando lo hace. Si tomáramos una droga que dejara fuera al sistema nervioso, como un anestésico, el isquiotibial no sentiría dolor sería más flexible de lo que imaginamos.
Debemos tambien recordar que la principal prioridad del sistema nervioso central es proteger al cuerpo de daños en los tejidos ocasionados por caídas, accidentes, u otros movimientos que puedan agravar o causar una lesión, como un estiramiento muscular exagerado. De esta forma se puede asumir que si el isquiotibial se siente rígido y doloroso, el sistema nervioso interpreta que el estiramiento está amenazando la seguridad del cuerpo. El dolor y la rigidez son mecanismos protectores, maneras para evitar estiramientos que esté fuera de lo percibido como no seguro.
Entonces, ¿por qué puede el cerebro preocuparse por el estiramiento de un músculo?. Hay infinitas posibilidades. La más obvia sería que hay algún daño tisular en el mismo que puede agravarse tras el estiramiento. O quizá el músculo en sí está bien, pero necesita estar tenso para proteger la rodilla, que ha sufrido una pérdida de estabilidad y coordinación tras una lesión anterior. O quizá el músculo está muy tenso para evitar ciertos movimientos de la cadera o de la zona lumbar que el sistema nervioso teme, evita o quizá ha olvidado cómo hacer.
Probablemente, no hay una manera exacta de decidir cual de estos factores es la verdadera causa de un isquitobial tenso. Pero todas ellas tienen una cosa en común – el sistema nervioso está preocupado que al estirar el músculo puede provocarse mayor daño. Además, en cada caso, podríamos esperar que un estiramiento agresivo de un músculo podrá causar que el nivel de amenaza sea considerado incluso mayor, lo que producirá incluso más dolor y tensión muscular. ESTE es el problema de la aproximación estructural – trata al isquiotibial como un “trozo de carne” cuando es parte de un sistema nervioso vivo que intenta proteger. El resultado es que un estiramiento forzado al extremo de un músculo tenso empeorará el problema, no lo mejorará.
Entonces.. ¿Cuál es la mejor solución?. De nuevo, las posibilidades para una intervención exitosa son infinitas, pero todas deben tener el mismo denominador común – debe reducir el nivel de amenaza percibido por el sistema nervioso en relación al estiramiento.
Estrategias Funcionales
Teniendo en mente todo lo anterior una de las primeras estrategias sería evitar movimientos que causen tensión o estrés como por ejemplo, estirar el músculo. Segundo, darse cuenta de que el sistema nervioso sentirá menor amenaza sobre un movimiento si tiene más opciones de movimiento y mayores habilidades. Por ejemplo, si la rodilla y la zona lumbar están más coordinadas, los isquiotibiales no tendrán que bloquearse todo el tiempo para proteger.
Así que, ¿es el estiramiento siempre una mala idea?. Probablemente nunca es la mejor opción, pero algunas veces puede conducir a resultados si lo realizamos de forma inteligente teniendo presente al sistema nervioso.
También ten en cuenta que puede ser beneficioso estirar de forma ligera, relajada y consciente.
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DANZA CLÁSICA ¡¡Qué bonita es!!

Todos aquellos que hemos hecho clases de danza clásica durante un largo periodo de nuestras vidas, sabemos lo duro que es, un esfuerzo continuado, concentración máxima, sudor, risas, lágrimas....
Pero todo ello merece la pena, como siempre, la recompensa trás un esfuerzo sabe mejor.
Son muchas las personas (de más de 30) que ahora se adentran en este mundillo, tomando sus clases de danza, como quien va al gimnasio, a mi parecer una sabia decisión, donde un duro entrenamiento, se convierte en una actividad amena, atractiva y divertida.
Si que es verdad, por mi experiencia, que aquellos que se enganchan al ballet, se quejan de lo duro que es, y lamentan no haber empezado desde chiquititos.
Y esque es lo que tiene, cuando somos pequeños, somos esponjas, capaces de aprender más de un idioma en menos de 2 años, adquirir cientos de conocimientos, etc... y lo mejor de todo, sin darnos cuenta.


Soy profesora de danza, bailarina y coreógrafa. A los 5 años me puse mis primeras zapatillas de ballet y a los 12 ya tenía claro que quería dedicarme a ello. Ha sido una suerte el tener abierto este camino profesional, paralelo a los estudios, donde llegado el momento de elegir universidad, pude optar a una universidad de danza. El trampolín y donde maduré, para poder disfrutar en los escenarios como bailarina de diferentes compañías.

Por todo ésto y más, agradezco a mis padres ese momento, cuando nos buscaban extraescolares a mis hermanos y a mí, y conmigo acertaron de lleno.

Marta S. Toledo
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